About education…

<<El que educa no crea; no toma un cerebro, como si tomase una bola de arcilla, para modelarlo y configurarlo a su entera voluntad.
 
El que educa se limita a inclinarse en el umbral de un alma, como quien se asoma al borde de un abismo misterioso, y al evocar desde allí todo el pasado, para que vayan surgiendo en impotente cortejo, como surgen las flores y las malezas de los gérmenes depositados en el seno de la tierra, todas las buenas cualidades o las malas inclinaciones, que el vaivén de los siglos, que la brega heróica por la civilización han dejado en el fondo de la personalidad humana.
 
Y cuando ese educador contempla que de un alma no brotan las flores de la inteligencia y la bondad; cuando ve que no se desarrolla con toda la energía y todo el esplendor que virtualmente se encierran en su esencia, toma entonces ese espíritu y lo coloca en medio de todas las emanaciones del arte, y lo rodea en todos los fuegos del pensamiento: hace lo que el hortelano con el arbusto débil y raquítico, que lo trasplanta a un suelo más oxigenado, le facilita una luz más intensa y le concede un riego más abundante, para que sus raíces penetren más hondo en la tierra, para que sus hojas reverdezcan, para que sus ramas se alcen y se extiendan por el vago viento, y a su copa vengan y aniden las aves del cielo; y entonces un cántico matinal a la aurora, símbolo aquí de las ideas que deben surgir del cerebro del hombre en parva brillante y rumorosa, para saludar con un himno sublime la aurora esplendente de la libertad, de la civilización y del progreso…>>
 
Texto de José García Letona
 
Incluido en
Anthología de poetas y escritores coahuilenses
de Manuel J. Rodríguez Tejada
Editado por Les presses universitaires de France
1926

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