Un retrasado pesar

Dos menos: Rojas y Sábato. Me quedo con sus versos, me quedo con su narración.

Las sílabas

Y cuando escribas no mires lo que escribas, piensa en el sol
que arde no ve y lame el Mundo con un agua
de zafiro para que el ser
sea y durmamos en el asombro
sin el cual no hay tabla donde fluir, no hay pensamiento
ni encantamiento de muchachas
frescas desde la antigüedad de las orquídeas de donde
vinieron las sílabas que saben más que la música, más, mucho
más que el parto.

Gonzalo Rojas

El túnel

«Yo no decía nada. Hermosos sentimientos y sombrías ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oía su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caída del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. -Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo. »

Ernesto Sábato

 

3 comentarios sobre “Un retrasado pesar

  1. como nunca más se arrastrará la puma de esas manos: «Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo». A veces esos autores nos arrastran a los acantilados con las palabras. Me gustó el texto. Pensé en la sensación de vértigo mientras se lee o mientras se escribe o mientras se tarda en cargar el documento mediante el cual estarás expuesto frente al acantilado. Saludos.

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