Mi carta al padre

¿Qué te diría, padre,

si por un momento desviaras del suelo tu mirada,

abrieras el puño

 y soltaras las amarras?

¿Qué te diria, padre,

si con el polvo aún entre los dedos

 y las uñas delatando la fuerza

con que arrancas a la tierra sus entrañas,

acariciaras el viento

 y el aleteo del ave

volcara mi sino?

 ¿Qué te diría, padre,

si con tu sudor,

dieras de beber a éste,

tu hijo,

y limpiaras su frente

y restregaras sus labios en tu húmeda espalda

sintiendo en ellos la arena que los arrastra?

¿Qué te diría, padre,

si al descubierto dejaras tu pecho malherido

y pudiera ver tu pelo entrecano

y tu piel marchita a merced de los carroñeros

y tus pies elevando al cielo 

una última oración desesperada?

¿Qué diría, hombre,

si, recostados sobre el césped, 

nuestros iris desplegaran sus colores al viento,

y el círculo encontrara su inicio, su fin, su forma

y las aves aletearan aventuradas, lanzando destinos a la duda,

y los carroñeros comieran desesperados la última ceniza

y la arena ondeara al viento,

arriba,

arriba,

arriba?

¡Silencio!

              Hay un hombre que no es dios.

retweet de http://elpoderdelossinpoder.wordpress.com

Cumpliendo mi propósito 2012

Deja un comentario