Que nuestros brazos sean siempre ese tibio refugio que hoy te reconforta. Que vueles y regreses tantas veces como la vida te haga sentir que lo necesitas. Que nos busques siempre en la obscuridad y, aunque a tientas, encontremos juntos la frazada contra el frío. Que te aferres a nosotros, tanto como a la vida; a una nube … Sigue leyendo ¡Vuel-é! (48 horas)
