Un día para la mujer

Ayer se celebró el día de la mujer. Y no es sino hasta hoy que puedo publicar este texto. Para que yo, una mujer normal, pueda escribirlo, fue necesario que otras muchas me ayudaran, para dedicar unos minutos a reflexionar y escribir y corregir una simple entrada de blog.

Hace 6 meses leí que, en promedio, una mamá está 53 minutos al día con sus hijos. Esto me marcó tanto que, una decisión que tenía reservada para un momento de crisis, se cristalizó en un instante. Renuncié a un trabajo formal, bien remunerado, con un horario adecuado para una mamá (8 horas, aun así), que me permitía aprender de lo que más me interesa profesionalmente. A cambio, me quedé con un trabajo de medio turno, en mi negocio propio, que me permite sentirme plena profesionalmente y que me apasiona, pero que me da un ingreso irregular, que no me da prestaciones, ni la seguridad de ser empleada: emprendí hace 4 años y hoy vivo y me dedico en alma a ello.

Creí ingenuamente que 8 horas al día serían suficientes, pero no es así. Esas horas son para mi hijo, quien, a veces, me acompaña a trabajar o quiere darle un trago al café que siempre termino tomándome frío, que hay días que solo me deja trabajar de 10 de la noche a 5 de la mañana y, otros, en los que simplemente me ve de reojo y sigue explorando el mundo. A quien ya le tocó viajar 7 horas para que yo trabaje 2 y volvamos a casa, pero que me acompaña feliz por el simple hecho de vernos por el retrovisor y hacer gestos.

Verlo escrito, me hace sentir que exagero, pero desde que nació Chuy Carlos hace 1 año 2 meses, he descubierto lo difícil que resulta vivir las distintas facetas femeninas. Estudiar, trabajar, tomar el café con mis amigas, ver al de sistemas que está trabajando mi página web, ir al banco, devolver las películas rentadas, hacer un reporte, sacar la ropa de la secadora, anunciar un curso. No hablemos de leer o dormir. Todo ha cambiado. Lo cierto es que en este año he hecho mucho y que no podría hacerlo sin esas otras mujeres que me han soportado (de soporte) para que yo pueda «fluir». Están Paty, Mary, Diana,Vanessa, Bety, Gaby. Ellas no son abuelas, son amigas, compañeras, tías. Están Avelina, Lety, Adriana, la familia. Todas han hecho algo, han dedicado 15 minutos o 1 hora, le han dado la mano, lo han bajado, lo han cargado, le han pasado el vaso, lo han dormido, han dormido con él, para que yo, su mamá, pueda trabajar, descansar, divertirme un instante.

Esto es solo una parte de lo grande que es ser mujer. Una mujer normal, la mujer del día a día. Somos mujeres por y gracias a otras mujeres. Amo repetir la frase que dice: no se nace, se deviene mujer. Agreguemos: se deviene mujer en compañía.

IMG_20160309_153147

 

 

Deja un comentario