@CiudadAcuñaCoahuila

Estar en casa.

Dormir la siesta en casa.

Dormir toda la noche, con la mamá en la habitación de al lado.

Calor. Humedad.

Cabello rizado hasta las orejas.

Almorzar sentada. No importa qué.

Comer con mantel en la mesa.

Cenar con los últimos rayos de sol. Aún.

Tomar café entre hojas elegantes.

Espantar bichos.

Ver el cielo despejado y limpio, día y noche.

Nubes inamovibles.

La luna fija.

El sonido de las chicharras.

Sus cuerpos secos pegados al árbol.

La sombra del encino cubriendo la casa.

Ranas diminutas.

Ir “en’ca mi abuelita”.

Meter los pies en un riachuelo.

Mezquites. Las vainas dulces tiradas en el suelo.

Cemento cuarteado.

Flores naciendo debajo del pavimento.

Paredes descarapeladas por todas partes.

Vapores del rio enturbiando el atardecer.

Miradas conocidas en cuerpos atacados por los años.

Nombres borrados de la memoria.

Jugar, nadar, cazar.

Volver… volver.

No quedarse.

Deja un comentario