LA CITA

"Es que te quería decir, querida, ¡te tardaste!", 
Clarice Lispector.

"Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde,
comenzaré a ser feliz desde las tres",
Antoine de Saint-Exupéry.

Tanto preámbulo
para escuchar tu voz de cerca
y ver tus manos recorrer las mías.
Para saber que detrás de tu rostro indescifrable
hay una luz que observa y me derrumba.

Tanto preámbulo
para acariciar tu cara
y esconderme debajo de tus alas.
Para encontrar de noche el camino (a ti)
y saber que es mi hoguera.

Decir sin hablar
mientras posas tu brazo en mi hombro
y tomas mis labios con los tuyos
para atraer al silencio, quietos,
y evitar que se fuguen las horas.

No era ayer,
no,
amor,
la cita.
Porque yo, no era yo.
Porque tú, no eras tú.

Tanto preámbulo
para una canción triste,
que se apaga cuando me miras,
que se aleja cuando me nombras.

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