LONELY

La soledad llegó de pronto
al verte sentado a mi lado.

Fue un duro e intempestivo golpe en el pecho,
una respiración lenta y dificultosa
abriéndose paso,
a brazadas,
entre el calor del pavimento,
de la ciudad
y los días cargados en la espalda.

La vida duele,
a ratos,
con un dolor que se cuela sin aviso
entre los huesos
y los hilos de la ropa.
Con un dolor que no acepta ayuda,
que no reconoce nombre
y ante el que no se puede ceder
ni aceptar engañosos abrazos,
que no lanza llamadas de auxilio
ni encuentra salida en ojos inundados
ni en golpes dados a la pared con el puño tembloroso.

La vida duele,
a ratos,
con un dolor que se revela ante tu presencia
que no vive del presente
y que sólo se deja ver cuando,
sigilosa,
me descubro pensando un "nosotros".

Estaba sola,
amor,
pero esa triste y pesada soledad
se convirtió en secreto: mi secreto

Me dolía la vida,
amor,
pero era tanta la fuerza que necesitaba para sostener
que no me alcanzaba para sentir la herida .

Te sentaste a mi lado
y desaparecieron las defensas.

Dijiste "yo también"
y de mis ojos nació una tormenta.

Porque de golpe e intempestivamente
te vi mañana.

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