AHORA, NOSOTROS, AQUÍ

Por cada poema
que no lleva tu nombre,
escribiré siete veces siete
versos con rima y metro.

Por cada noche
que no besé tu espalda,
susurraré un te amo entre tus sueños,
mientras contemplo tu desvelada serenidad.

Por cada lágrima y cada golpe
que no sané,
voy a entonar tus melancólicas canciones,
mientras doblo la ropa
y preparo la cena.

Por cada amanecer en que no recibimos juntos al sol,
daremos un paso a la orilla del mar, esparciendo arena,
arrojando olas.

Porque la vida, amor,
es ahora
y nos regala, de entre muchos,
este instante.

Porque en la vida, amor,
somos nosotros
y encontramos, de entre la multitud,
una mirada.

Porque de la vida, amor,
es aquí
y caminamos, por casualidad o destino,
los mismos rumbos.

No será, quizá, suficiente el tiempo,
ni encontraremos, siempre, las palabras.

Basta una taza de café,
la vista de una lejana montaña,
como pretexto para alargar las horas
e inventarnos,
al oído,
nuestra historia.

Deja un comentario