La campana de Gauss es una de mis herramientas de trabajo más frecuente, sino, ¿cómo explicar que un comportamiento requiere atención en salud mental? ¿Cuál sería el parámetro? Es una gráfica que puede ser interpretada de muchas formas y, no siempre, ubicarse en alguno de los extremos es negativo, aunque también puede implicar la presencia de una conducta «anormal» o de un trastorno. Ejemplo hipotético 1. La mayoría de las mujeres mexicanas tienen una estatura de 157 cm, con una desviación estándar de 10 cm. Es decir que las mujeres mexicanas que midan entre 147 y 167 cm son «normales». Yo mido 165 cm, por lo tanto soy «normal» o me ubico dentro de la primera desviación estándar de la media nacional. ¿Es esto bueno, malo, regular, preocupante? Ejemplo hipotético 2. La mayoría de los adultos mexicanos (70%) consumen Coca Cola lo que se traduce en propensión a la diabetes. Yo no consumo Coca Cola, por lo que soy «anormal» o me encuentro en uno de los extremos de la curva. ¿Bueno, malo, regular? Es cuestión de interpretación.
Todo esto viene a colación por el libro de Rosa Montero El peligro de estar cuerda. El concepto de cordura, según la RAE, incluye tres calificativos: sensatez, prudencia y buen juicio. Es opuesto a la locura, aunque en la actualidad ya no se utiliza este término para referirnos a los trastornos mentales. Volvemos a la campana de Gauss. Una persona cuerda, sería una persona «normal», que atiende a lo que Sabines describió como cumplir con «las reglas de la moral en turno». Por lo tanto, desde el título, la autora nos da su spoiler alert. Es un peligro estar cuerda, es un peligro ser sensata, prudente y tener buen juicio, es un peligro ser normal, es un peligro no estar loca.
En este ensayo de más de trescientas cuartillas, se entreteje un diálogo entre el yo (la autora) y los otros (personajes o, mejor dicho, artistas) con quienes se siente identificada. Un diálogo con personajes vivos y personajes muertos que nos dejaron su obra como legado. Un diálogo que viaja del pasado a un futuro incierto, mediante pequeños guiños a lo que encontraremos páginas más delante. Un diálogo que se da, a veces, entre la misma autora y sus múltiples pensamientos. Un diálogo divergente. Y ésta es la palabra clave: divergente. Cuando Rosa Montero habla del peligro de estar cuerda, se refiere a esa población que se ubica en la parte baja de la campana de Gauss. A un puñado de seres que, al no poder cumplir con las expectativas de la «moral en turno», al no poder expresar su verdadero yo de forma libre, encuentran en el arte una alternativa para ser ellos mismos, para ser una misma, para ser «sí misma».
Basada en un poema de Emily Dickinson, en donde la poeta escribe sobre su primer encuentro con la poesía, Rosa Montero encuentra el título del libro:
Yo creo que fui Encantada
Cuando por primera vez
Niña sombría
Leí a aquella Dama Extranjera (se refiere a Elizabeth Barrett Browning)
Lo Oscuro – sentí hermoso […]
Fue una Divina Insania
Si el Peligro de estar cuerda
Volviera yo a experimentar
Es Antídoto el volverse –
Hacia Tomos de Sólida Brujería (la literatura logrando convertir la oscuridad en belleza).
Entre datos psicológicos, psiquiátricos, sociológicos, estadísticos y demás, Montero nos va dosificando la información que existe para explicar por qué existen personas que se aferran a la locura, eligiéndola sobre una vida sensata, prudente, normal.
El cerebro tarda en madurar y, llegando a cierta edad, los neurotransmisores inhibidores de la corteza prefrontal se ponen a funcionar y «apagan» las conexiones que no son útiles para manejarnos en la vida. Pero, «hay un grupo de personas en las que no se produce esta maduración cerebral. Entre ellas, los enfermos mentales; y también, es lo que sostiene Dierssen, los artistas (…) El acto creativo podría derivarse de la capacidad de activar un gran número de representaciones mentales de forma simultánea, lo que permitiría descubrir nuevas asociaciones, nuevas analogías» (p. 95). En términos técnicos: menos lóbulo prefrontal, menos hemisferio izquierdo y más hemisferio derecho.
Para describir su proceso creativo, parte de la historia de su vida como creadora y proporciona múltiples ejemplos de artistas de diferentes países y épocas, quienes tienen factores en común, de los cuales nace ese don creativo. Aclara de forma recurrente que no se trata de características exclusivas de artistas famosos, sino de cualquier persona creativa. Resumo. Las palabras clave son: soledad, trastorno mental, trauma, dualidad, impostor, incongruencia con la etapa vital, hipersensibilidad, energía. Energía de más que, en conjunto con el resto de factores, traduzco como una alta capacidad intelectual.
Ahora, desgloso. Entre estos factores menciona a la soledad («Estar loco es, sobre todo, estar solo», p. 21; «el alejamiento del mundo se impone como una necesidad de la creación», p. 140); propensión a un trastorno mental, como ansiedad, ataques de pánico, psicosis, trastorno obsesivo-compulsivo, depresión, llegando a intentos suicidas y, en muchos casos, al suicidio consumado (refiere a Virginia Wolf, Sylvia Plath,etc.); una experiencia traumática (abuso sexual, pobreza extrema, abandono, maltrato, fallecimiento de un hermano, encierro, homosexualidad) que lleva a la persona a una dualidad defensiva; la sensación de que vivir desde un solo «yo» no es suficiente («la vida no basta», Pessoa, mencionado en la p. 211) y el arte es quien nos permite vivir desde diferentes «yoes»; síndrome del impostor (no sentirnos merecedores de nuestros logros y pensar que somos un fraude); una infancia demasiado adulta y una vida adulta con inmadurez neurológica (volviendo al funcionamiento del lóbulo frontal); hipersensibilidad emocional (busquen el concepto PAS); y un factor energético constitucional (exceso de energía para iniciar y terminar una obra, pero también para lidiar contra la adversidad). Personas fuera de la normalidad, Outliers, diferentes, raras.
Hace poco escribí que me sentía afortunada por estar rodeada de personas creativas: danza, música, actuación, baile, periodismo. Cito textual: «afortunada de estar en una burbuja llena de creatividad, de ideas, de posibilidades que requieren mucha persistencia para concretarse». Lo replanteo y creo que quise decir que estoy rodeada de personas que, afortunadamente, han dejado las pastillas de lado, han dejado la cordura de lado, han tomado lo que tienen y lo que son para crear, para inventarse, para dar cabida a esa dualidad o multi-personalidad, que no se cansan y ponen, a disposición de quienes los rodeamos, su perspectiva del mundo a través del arte. Personas que voltean la campana de Gauss y se ponen a saltar la «cuerda».
MONTERO, Rosa (2022). El peligro de estar cuerda. Seix Barral: Barcelona.
