Ya las mujeres no se reúnen a conversar, mientras sus manos entretejen, con hilos de oroy plata, el manto protector de sus descendientes. Ya los hombres no admiran a aquel que, agudizando sus sentidos descubre a su presa y tuerce entre sus manos el cuello de la amenaza, mientras vela el sueño de los … Sigue leyendo Señales
