¿Violencia o irresponsabilidad?

Pensando en todo lo ocurrido ayer a menos de un kilómetro a la redonda, visualicé a todos esos hombre matándose como las criaturas mitológicas de una película de antaño: Los gremlins.

La primera imagen que tengo de ellos, no recuerdo si de la primera o la segunda parte, es en la que sale la mujer gremlin cantando, muy a la Marilyn Monroe, con los labios rojos destellantes. O la parte en la que todos están encerrados en el cine viendo Blanca Nieves y los siete enanos…

Pero lo importante para el caso es que ayer visualicé a esos hombres como gremlins que fueron alimentados después de media noche y que se reproducen inevitable(yexponencial)mente.

Cada bala, una gota de agua. De cada disparo se desprenden diez nuevos sicarios. De cada bomba, mil. Tal vez no hemos recordado las precauciones para el cuidado de estos niños-hombres-sicarios que hoy se matan unos a otros sin una mueca de arrepentimiento. Tal vez hemos olvidado la gran responsabilidad que emana de convertirnos en padres, en hermanos, en vecinos.

 


¿Y si las cosas son al revés y en lugar de necesitar que los soldados o la marina vengan a defender esta sociedad cada vez más vulnerable, son ellos, esos niños-hombres-sicarios los que necesitan de nosotros? ¿Y si entre todos uniéramos nuestras manos para crear un paraguas que impida que una nueva gota/bala pentetre en sus cuerpos? ¿Y si somos todos nososotros los responsables? ¿Y si somos también nosotros los únicos que podemos cambiar las cosas? ¿Y si…

4 comentarios sobre “¿Violencia o irresponsabilidad?

  1. Yo lo relacioné con otras películas. Hoy cuando me levanté por la mañana (me levanto muy temprano) en la completa soledad, pensé que se trataba de una película del lejano oeste y dije: (como el título de tu blog) aquieselejanooeste. Pero quisiera que no fuera, que no nos acostumbráramos a esta forma de vida en la que la ley se impone a través de las armas.
    Pienso que es muy probable que las balas, esa respuesta que tenemos, provoca el surgimiento de más violencia y de estos pequeños personajes de los que tu hablas y siempre me atemorizaban. Pero también creo que quizá se trata de un grito de ayuda que me exige responsabilizarme. Saludos.

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  2. Es como una guerra de «a ver quién grita más fuerte». Situación que no me provoca tristeza tal cual, sino decepción. Yo también espero que no nos acostumbremos y fíjate que es por eso que no me gusta escribir en el periódico jajaja (pero no se lo digas a nadie), porque me pongo a pensar en que mi deber al escribir una nota es transmitir un mensaje tal como ocurrieron las cosas y esas cosas a veces no son tan «buenas», «gratas» o no son lo suficientemente «originales o artísticas» como nos gustaría. Mientras escribo, me pregunto: si las cosas allá afuera están como están, ¿por qué escribir una nota más que no dice nada reconfortante? Es un dilema, porque la palabra nos permite modificar un poco nuestra realidad, aunque sea desde la ficción que se desarrolla en nuestra cabeza y quienes disfrutamos esto de echar rollo pues tenemos ese pequeño elixir entre nuestras manos, que nos deja pintar las cosas de color azul o rojo o negro o verde… Ojalá la pluma permitiera también modificar esa realidad que discurre entre disparos…

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    1. Diste en el clavo y es a su vez la respuesta a tu pregunta. Sanamismanos porque ellas son mi primer espacio vital que deseó sanar para poder decir la esperanza con las manos, para reconstruir el mundo con ellos, para acariciar con bondad y amor. Pero no sólo le pido a Dios que sane mis manos. De hecho, en principio no es para él la petición. Le pido al otro o a la otra con la que me encuentro, que sane mis manos y me deje ser parte de su acontecer.

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  3. Ese día para mi transcurrio como un sueño nebuloso… desde que me levanté escuché la noticia y toda la mañana me mantuve al tanto. Pensaba en mi hermana más que en nada ni nadie porque sus rumbos de trabajo son de aquel lado. afortunadamente se enteró temprano y no salió de casa. Pasaron los días y fui pensando en más gente… casi dos semanas después visité a mi padre que vive justo en ese crucero y nos presumió sus «trofeos»: dos tiros incrustados en dos paredes y un vidrio roto por otra bala, justo arriba del bote de la ropa sucia… quise llorar porque sentí un miedo inmenso de haberlo perdido… a esa hora sólo estaba la señora de la limpieza y mi papá se dedicó en su trabajo, ante los empelado histéricos y asustados, a decir «no pasa nada», «pónganse a trabajar y no hagan olas»… quiero pensar que en realidad estaba asustado y buscaba tranquilizarse más a sí mismo que a los otros. Pero que entre risas presumiera sus «trofeos» me pareció más allá del «humor negro», no se.

    Y si, creo que todos somos responsable y todos podemos-debemos hacer algo, como dijo mi maestro de filosofía: lo que nos toca hacer, trabajar, tender las camas, cuidar a los hijos, respetar al vecino… muchas de estas cosas TAMBIÉN están en nuestras manos.

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