No des posada al peregrino,/
es tu hijo quien merece certeza,/
afuera, sea «otro» quien abrace la intemperie,/
sea al “otro” a quien el sol cuartee sus mejillas./
No abras la puerta al peregrino,/
aunque el latido de tu corazón/
delate tu ansia/
y la diluya/
la sofoque/
y la guarde para un mañana/
y tus pasos, sigilosos, deshagan el camino hacia el umbral/
y el candor se apague/
y optes por ignorar la obscuridad de la noche/
y el frío/
y el peregrino anónimo acompañe tus sueños./
No, no son los tiempos,/
somos los hombres/
desperdiciando esperanza,/
poniendo la aldaba/
por temor a encontrarnos/
el eco de nuestra mirada./
Publicado por Lilis
Ciudad Acuña, Coahuila (1981). Psicóloga y Licenciada en Letras Españolas. Ha publicado en la revista La Humildad Premiada, Historias de Entretén y Miento, La Gazeta de Saltillo, en los periódicos Vanguardia y Zócalo de Saltillo. Colaboró en el libro Cartografía a dos voces. Antología de poesía (Biblioteca Pape & IMC, 2017) y en el Recetario para mamá. Manual de estimulación en casa (Matatena, 2017). Publicó el libro Las aventuras del cuaderno rojo (IMCS, 2019), Brainstorm. Manual de intervención neuropsicológica infantil (Kuanu, 2019), Abuelas, madres, hijas (U. A. de C., 2022), Un viaje por cielo, mar y tierra. Aprender a leer y escribir en un viaje por México (Kuanu, 2022). Escribió para la revista NES, en la edición impresa y digital, formando parte de la antología publicada por esta revista NES. El libro (NES, 2022). Es autora del capítulo "Desarrollo de las funciones ejecutivas en ambientes escolares inclusivos", del libro Reflexiones en tiempo pandémico sobre problemáticas socioeducativas y calidad de vida (Nómada- UAdeC, 2022). Su última publicación es el poemario Vórtice (Atemporia, 2025).
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Me gustó mucho el texto. Esta es la tercera vez que escribo el comentario porque no lo pude agregar.
Dos palabras resumen su contenido: Aldaba, “otro”.
Aldaba: Rigidez, dureza, impenetrabilidad, frontera. Es el espacio Universal, es la aldaba de una puerta que marca la frontera de un espacio, pero no de uno concreto, sino del espacio universal o personal, la división infranqueable que le ponemos a lo desconocido. Nadie puede entrar al espacio que me pertenece.
Otro: desconocimiento, misterio, diferencia. El otro es lo que me aterra, lo que no me pertenece, lo que no puedo asir, lo que objetivizo, lo que no es persona y está fuera de mí. El otro también es un universal. Todo lo que no me pertenece, el gran misterio que me circunscribe: Dios.
Tengo problema con la palabra Reflejo: Simplifica el trabajo. Entiendo que al final el otro es un yo. Es el temor de encontrarnos con el desconocido que resultamos ser nosotros mismos. Pero no me convence la palabra. Puede ser redondeado con la misma idea y un concepto más rico.
Felicidades: Cercanía del texto con la Teología latinoamericana y el personalismo de Martín Bubber.
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Gracias por tu comentario! Aunque desconozco las referencias que mencionas me pondré al tanto.
Sólo puedo decir que el intento es describir esa delgada línea (si es que existe, aunque sé de pura sensación que no) que me separa de todo lo demás y el vértigo de desbordarte hacia todo o nada o de que los demás sean tú o de que no seas quien crees, de poder concebirte desde afuera y reconocerte…
Reflejo. Mmm tengo que descansarlo un rato y luego retomar el texto. ¿Sugerencias de cierre?
Seguimos en contacto. Saludos desde nuncajamás.
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