Ciudad

 

 

 

 

 

Cristalinos deseos: campanas que doblan a nuestro paso;

aullidos sordos, imprecisos: despertar de temores añejos;

alcantarillas evaporándose,

el parpadeo desesperado del semáforo,

el rechinar de neumáticos desgastados:

llanto que destila historias ajenas.

(Dos hombres se besan,/ tras el velo de palabras asesinas;/ dos hombres de cutis lozano/ y chirriar de canario en cautiverio,/ cuentan sus pasos diminutos,/ achicándose,/ achicándose)./

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