¡Vuel-é! (48 horas)

Que nuestros brazos sean siempre ese tibio refugio que hoy te reconforta.

Que vueles y regreses tantas veces como la vida te haga sentir que lo necesitas.

Que nos busques siempre en la obscuridad y, aunque a tientas, encontremos juntos la frazada contra el frío.

Que te aferres a nosotros, tanto como a la vida; a una nube que te lleve lejos, que te lleve grande, que te lleve a ti.

Que bajes, subas, bajes, subas, siempre con tu enorme sonrisa, con la sonrisa que todo lo nubla.

Que nos ayudes a entender el mundo que se esconde tras la inocencia, a reencontrar la grandiosidad de las cajas, de las plumas, de andar descalzo, del sonido del taparosca al caer.

Que brote por ti todo el esplendor, toda la poesía, toda la belleza.

¡Volar!

Despierta a este nuevo día. ¡Abre la puerta! ¡Sal! ¡Corre! ¡Observa! ¡Grita! ¡Ama! ¡Persigue! ¡Busca!

Siempre estará nuestro pecho para ti.

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