Primero sueño

Despiértame cuando puedas decir que,
aunque los besos son incontables,
nadie te ha besado tanto como yo.

Cuando tu piel arda por el roce de mi mano al recorrerla,
encima de las marcas del sol
y las cicatrices acumuladas con los años.

En ese momento,
en que la promesa se cumpla
y cada parte de tu cuerpo
haya sido reconocida y curada:

santigüemos con agua bendita
el dia,
la hora,
el lugar
de tu nacimiento.

Despiértame cuando el amor supere a la miseria
y en sueños solo nos persigan aves de alas blancas
porque,
si no es así,
¿no vale más morir de golpe?
¿No vale más vivir con miedo?

Bienaventurados somos quienes hemos conocido el amor,
porque en nosotros está la prueba de su existencia.

Desventurados somos quienes hemos conocido el amor,
porque en nosotros está la prueba de su existencia
y la angustia ante su pérdida.

Despiértame y dime que eres tú.

Despiértame y dime: todavía estoy aquí.

Porque no será nunca suficiente el tiempo,

porque no será nunca tan grande mi temor.

2 comentarios sobre “Primero sueño

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